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MANUAL DE ORACIÓN

“Cuando oren, no digan solo palabras, no recen solo con los labios: oren con el corazón”

Palabras de nuestra santísima Madre en las apariciones en Medjugorge, Bosnia- Herzegovina en 1988

“DIOS MUEVE AL MUNDO
Y
LA ORACIÓN MUEVE A DIOS”

Este folleto esta hecho para personas extraordinarias, personas que buscan trascender lo material y alcanzar lo espiritual, para aquellas personas que dejan la fe superficial y anhelan una fe verdadera.

En las apariciones a la hermana Concepción Cabrera de Armida en México, el Señor nos dice “El mundo no pide, por eso no recibe, ni tiene; porque no sabe pedir”.

De ahí la importancia de la oración, y del uso que tú puedas darle a este manual de oración.

El ejemplo nos lo da Jesús en medio de una tormenta de tentaciones y sufrimientos. Se sometió hasta la muerte. No uso las ventajas de ser Dios. Quiso ser “hermano”, sufriendo como cualquiera. Como un buen hermano había de dar ejemplo y proporcionar un remedio que nos salvara y nos aliviara en los sufrimientos y tempestades que vivimos los hombres en medio de este mundo. ¿Cuál fue la medicina y la fortaleza para soportar su pasión y muerte? Sin duda fue la oración en el huerto de Getsemani.

No tiene merito permanecer firme y erguido cuando las cosas van bien. El merito de fidelidad consiste en permanecer en pie cuando todos los sufrimientos y tempestades arremeten con fuerza y sin tregua, cuando todos los caminos y esperanzas humanas se han perdido. Jesús oró tres horas en el huerto y salió al jardín de los Olivos fortalecido y sereno y sin ningún rastro de amargura. Ha estado con su Padre. Se ha puesto en sus manos. Y sale de la oración con la paz de quien esta por encima de los vaivenes y zozobras de la vida. Aquí reside el secreto y la grandeza original del cristiano: en la oración confiada y fiel, que nos brinda como fruto el no perder nunca jamás la esperanza y poder vivir con serenidad en medio de grandes sufrimientos. Para afrontar el dolor la oración es un medio absolutamente indispensable. Ora cuando estés alegre, pero no dejes de orar nunca cuando llegue el dolor y la tragedia en tu vida.

BUSCAR A DIOS

Hace algunos años un cosmonauta ruso, Titov, dijo que había subido muy alto en la atmósfera, sin lograr ver a Dios.

Titov tenía razón. A Dios no se le encuentra viajando por las alturas. La búsqueda del Señor es con la mente y con el corazón. Para encontrar a Dios hay que vencer el pecado y la distracción. Para que Dios se manifieste ante la fe del creyente hay que llamarlo e invocarlo desde lo profundo del corazón.

Santa Teresa de Ávila nos dio una forma para encontrar al Señor:

“No es necesario subir al cielo para hablar con Dios, ni gritar para que nos oiga. Esta tan cercano a nosotros que escucha el menor movimiento de nuestros labios, y nuestra palabra mas intima. No necesitamos alas para ir en su busca : cerremos unos momentos nuestra puerta interior, quedémonos en soledad y miremos dentro de nosotros mismos; El habita allí.”

LA ENTREGA

La única forma de entregarnos a Dios es a través del Amor y lo que se da con Amor, con el corazón, no puede ser sacrificio. Es por eso que la muerte de Jesús no fue sacrificio, no fue algo que deba engendrar culpabilidad en nosotros. El no murió porque somos personas horribles. Murió porque nos amo y para demostrar que la muerte no tiene significado ni realidad.


LA ORACIÓN: UN DIALOGO CON EL SEÑOR

Esta es la forma más sencilla de definir que es la oración, un diálogo entre tú y Dios. Es platicar con Dios como si platicaras con el mejor de tus amigos. La única condición para hacer una oración es quererla hacer.

Una oración es pobre si...

• Es correteada y mal dicha
• Solo se hace por cumplir
• Se hace con sueño o con flojera
• Pura palabrería sin sinceridad
• Es una oración vanidosa (hecha para ser visto o alabado)
• La Misa a la que se asiste distraídamente

Una oración es enriquecedora o sea que te sirve de algo si...

• La realizas con sinceridad.
• Es un tiempo exclusivo para el encuentro con Dios
• Es ponerse concientemente en presencia de Dios: creer en El, adorarlo, agradecerle, amarlo, pedirle perdón, pedirle su espíritu, etc...
• Es escuchar a Dios que se manifiesta en los acontecimientos, en la sagrada escritura, en la liturgia, en el fondo de nuestro corazón.
• Es comprometerse con El y amarlo mas sirviendo a tus semejantes.


APTITUDES ANTE LA ORACIÓN


NO PUEDO HACER ORACIÓN

Es algo muy común que como principiante no sepas que decir. Pues empieza por ahí diciendo : Señor, no se que decir...

El interés por la oración no viene de fuera; ha de nacer de la propia vida.

No se puede mantener la vida al margen de Dios; a la vez que se pretende buscar su cercanía a base de razonamientos humanos.

Dices que no puedes hacer una oración, y tu vivir es un vivir egoísta, centrado en ti.

Dices que te aburres en la oración es que solo buscas en ella utilitarismos (solo cuando necesitas algo sino no) para el momento.

Si estas absorbido por tus comodidades, si tus sentidos tienen de todo...,no necesitas de Dios.

Solo puede encontrar la necesidad de orar, quién ha abierto su vida al infinito, quien ha descubierto en sí aspiraciones de trascender a la materia.


YO QUIERO ORAR

Querer una cosa, no es esperar inocentemente que nos llegue de lo alto, sino capacitarse para lograrla. Para esto es este folleto.

Si deseas que la oración de frutos en ti, mejore tu vida , sea una realidad viva en ti, haz que en tu vida puedan germinar los contactos con Dios.


MAESTRO, ENSÉÑANOS A ORAR

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: “Maestro, enséñanos a orar, como Juan enseño a sus discípulos”. El les dijo cuando oren, digan:

Padre, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la Tierra como en el cielo.
Danos el pan que nos corresponde.
Perdona nuestros pecados; porque también nosotros
perdonamos a todo el que no ofende
y no nos dejes caer en tentación. (Lc 11,1-4)

Jesús nos habla de la oración donde lo mas importante es la sinceridad:

“A Dios hay que hablarle en espíritu y verdad” (Jn. 4,23)

Por eso no importa si te sientes enfadado, triste o como te sientas en esa forma debes hablar a Dios. Si te sientes enojado pues háblale con enojo, pregúntale, dile porque esto, porque lo otro, trata de que tu relación con el sea una platica de persona a persona como si lo tuvieras enfrente.

Pero además nos habla muy ampliamente en los evangelios :

“Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18,20)

“Si dos de ustedes, se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, lo conseguirán de mi padre”

“Cuando oren no sean como los hipócritas, que gustan de orar para ser vistos por los hombres” (Mt. 6,5)

“Tu, cuando vayas a orar, ora a tu Padre que esta allí, en lo secreto” (Mt. 6,6)

“Jesús les decía: oren para que no caigan en la tentación” (Lc. 22,40)

“Al orar, no hablen demasiado, porque el Padre, sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan” (Mt. 6,7)

“Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá” (Lc. 11,9)

“Si, ustedes que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto mas más su Padre que esta en los cielos, dará cosas buenas a los que le pidan ! (Lc. 11,11-13)”

“Tengan fe en Dios. Les aseguro que quien con fe diga: Quítate a un monte y arrójate al mar, y no vacile en su corazón, lo obtendrá” (Mt. 21,21-22)

“Por eso les digo, todo cuanto pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán” (Mt. 21,22)


¿PARA QUE ORAR?

Muchos se preguntan: ¿Para que orar? ...Si Dios sabe lo que necesitamos. ¿Para que insistirle?...Si el es tan bueno y esta pendiente de nosotros. Algunos insisten: no pidas nada, deja que el señor te de lo que quiere. Tu sólo agradece y ama.

...Y sin embargo...Jesús nos dijo :

“Cuando recen digan...Danos hoy nuestro pan de cada día...”

El mismo en su oración pidió ayuda al Padre.

Entonces de acuerdo a esto, descubrimos que pedir es...

• Un signo de confianza,
• Un reconocer la propia pobreza,
• Un compromiso de hacer todo lo que de uno depende para que lo que se pide se realice.

La oración de alabanza es excelente, pero también lo es la oración de arrepentimiento, la de agradecimiento y la oración de petición.

¿Por qué pedir? Es lo mismo que ¿Por qué respirar?...porque lo necesitamos para vivir.

La oración bajo todas su formas es la respiración de la fe, es acercamiento y adhesión a Dios nuestro Señor.


NUESTRA MADRE EN LA ORACIÓN


Mamá María juega un papel muy importante en la historia de la humanidad, pues vivió uno de los momentos mas importantes del cual depende mi vida y tu vida, que el momento en que le dijo SI al Señor.

“Soy la humilde esclava del Señor, hágase en mi según su
voluntad”


A ejemplo de María debemos meditar todo en nuestro corazón.

Ella se ha aparecido diez veces para pedir a distintos videntes la oración diaria del Santísimo Rosario en familia como parte de una hora diaria de reparación, para prometernos por él la paz del mundo y la unión de los hogares. En Hungría nos pide :

“Desde hoy añadan a cada oración que me dirijan la siguiente petición :

...INUNDA TODA LA HUMANIDAD CON LAS GRACIAS DE TU
LLAMA DE AMOR Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE. AMEN

Porque esta es la jaculatoria con la cual podéis cegar a Satanás”

EL AYUNO

Así como la oración purifica el corazón y la mente, el ayuno purifica el corazón y el cuerpo. Juntos la oración y el ayuno integran nuestro corazón, mente y cuerpo. El ayuno es una forma de disciplinar la mente y el cuerpo con el fin de mantener a Dios en nuestra conciencia. María nos aconseja que ayunemos con el corazón. “Aquellos que no pueden ayunar, algunas veces lo pueden reemplazar con oración, caridad y confesión; sin embargo todo el mundo, salvo los enfermos deben ayunar”. Maria recomienda que ayunemos de la televisión y de otros comportamientos y sustancias adictivas. Cualquiera que sea el ayuno, debe ser del corazón y no por sentirnos “santurrones”.
COMO ORAR : EJERCICIOS PREVIOS


La principal razón por lo que mucha gente no ve frutos en su oración, se siente aburrido al orar o siente que Dios no lo escucha, es porque descuida la preparación previa.

Hay veces en que, al orar, te encontraras sereno y tranquilo. En este caso no necesitas ningún ejercicio previo. Solo, concéntrate, invoca al Espíritu Santo, y empieza a orar.

Otras veces, al inicio de la oración, te sentirás tan agitado, intranquilo y dispersivo que, sino calmas previamente los nervios, no conseguirás ningún fruto.

Puede suceder otra cosa: después de muchos minutos de sabrosa oración, de pronto te das cuenta que tu interior sé esta poblando de tensiones y preocupaciones. Si en ese momento no hechas mano de algún ejercicio de relajación, no solamente perderás el tiempo sino que te resultara un momento desapacible y contraproducente.

Te entrego, pues, unos cuantos ejercicios muy simples. De ti depende cual, cuando, cuanto tiempo y de que manera utilizarlos, según tus necesidades y circunstancias.

Siempre que te pongas a orar, toma una posición corporal correcta -cabeza y espalda erguidos-. Asegura una buena respiración. Relaja tensiones y nervios, suelta recuerdos e imágenes has vació y silencio. Concéntrate. Ponte en la presencia divina, invoca al Espíritu Santo y comienza a orar. Son suficientes cuatro o cinco minutos. Esto, cuando estés normalmente sereno.

• Relajación corporal. Tranquilo, concentrado, suelta uno por uno los brazos y piernas (como estirando, apretando y soltando músculos) sintiendo como se liberan las energías. Suelta los músculos faciales y los de la frente. Cierra tus ojos, suelta los músculos con tranquilidad y concentración, sintiendo como se relajan poco a poco. El tiempo que tú consideres necesario.

• Relajación mental. Muy tranquilo y concentrado, comienza a repetir la palabra “paz” en voz suave (a ser posible en la fase respiratoria de la respiración) sintiendo como la sensación sedante de paz va inundando primero tu cerebro y después recorre ordenadamente todo tu cuerpo en cuanto vas pronunciando la palabra “paz “y vas inundando todo de una sensación deliciosa y profunda de paz.

• Concentración. Con tranquilidad, percibe (simplemente sentir y seguir sin pensar nada) el movimiento pulmonar, muy concentrado. Unos minutos.

Después, ponte tranquilo, quieto y atento; capta y suelta todos los ruidos lejanos, próximos, fuertes o suaves. Unos minutos.

Después con mayor quietud y atención, capta en alguna parte del cuerpo los latidos cardiacos, y quédate muy concentrado en ese punto, simplemente sintiendo los latidos, sin pensar nada. Unos cinco minutos.

• Respiración. Ponte tranquilo y relajado. Siguiendo lo que haces con tu atención, inspira por la nariz lentamente hasta llenar bien los pulmones y espira por la boca entreabierta y la nariz hasta expulsar completamente el aire. O sea: una respiración lenta, tranquila y profunda.

La respiración más relajante es la abdominal: se llenan los pulmones al mismo tiempo que se llena el abdomen; sé vacían los pulmones, y al mismo tiempo sé vacía el abdomen. Todo simultaneo. No fuerces nada: al principio, unas diez respiraciones. Con el tiempo puede ir aumentando.

Te repito: debes utilizar estos ejercicios con libertad y flexibilidad de acuerdo al tiempo, oportunidad, etc.

Al principio quizás, no sentirás efectos sensibles. Paulatinamente iras mejorando. Habrá veces en que los efectos serán sorprendentemente positivos. Otras veces, lo contrario. Así de imprevisible es la naturaleza.

Hay quienes dicen: la oración es gracia; y no depende de métodos ni ejercicios. Decir esto es un grave error. La vida con Dios es una convergencia entre la gracia y la naturaleza. La oración es gracia, sí; pero también es arte, y como arte exige aprendizaje, método y pedagogía. Si mucha gente queda estancada en una mediocridad espiritual no es porque falle la gracia sino por falta de orden, disciplina y paciencia; o sea porque falla la naturaleza.

CONSEJOS PRÁCTICOS

1. Cuando, al orar, sientas sueño, ponte de pie, cuerpo recto y los talones juntos.

2. Cuando sientas sequedad o aridez, piensa que puede tratarse de pruebas divinas o emergencias de la naturaleza. No hagas violencia para “sentir”. Hazte acompañar por los tres ángeles:

• Paciencia: acepta con paz lo que tú no puedas solucionar.
• Perseverancia: sigue orando aunque no sientas nada.
• Esperanza: todo pasará; mañana será mejor.

3. Nunca olvides que la vida con Dios es vida de fe. Y la fe no es sentir, sino saber. No es emoción sino convicción. No es evidencia sino certeza.

4. Para orar necesitas método, orden, disciplina, pero también flexibilidad, porque el Espíritu Santo puede soplar en el momento menos pensado. La gente se estanca en la oración por falta de método. El que ora de cualquier manera llega a ser cualquier cosa.

5. Ilusión, no; esperanza, sí. La ilusión se desvanece; la esperanza permanece. Esfuerzo sí; violencia no. Una fuerte agitación por sentir devoción sensible produce fatiga mental y desaliento.

6. Piensa que Dios es gratuidad por eso su pedagogía para con nosotros es desconcertante; debido a eso, en la oración no hay lógica humana: a tales esfuerzos tales resultados; a tanta acción tanta reacción; a tal causa tal efecto. Al contrario normalmente no habrá proporción entre tus esfuerzos en la oración y los “resultados”. Sabe que la cosa es así, y acéptala con paz.

7. La presencia divina durante la oración puede producirse en cualquier momento: al comienzo, en medio, al fin; en todo tiempo o en ningún momento. En este ultimo caso ten cuidado de no dejarte llevar por el desaliento y la impaciencia. Al contrario relaja los nervios abandónate y continúa orando.

8. Te quejas: oro pero no se nota en mi vida. Para sentir la fuerza de la oración en nuestra vida primero: sintetiza la oración de la mañana en una frase simple (por ejemplo: “¿Qué haría Jesús en mi lugar?”)Y recuérdatela en cada nueva circunstancia del día. Y segundo: cuando llegue una contrariedad o prueba fuerte, despierta y toma conciencia de que tienes que sentir, reaccionar y actuar como Jesús.

9. No pretendas cambiar tu vida; té basta con mejorar. No busques ser humilde; té basta con hacer actos de humildad. No pretendas ser virtuoso; té basta con hacer actos de virtud. Ser virtuoso significa actuar como Jesús. Con recaídas no te asustes. Recaída significa actuar según tus rasgos negativos. Cuando estés descuidado o desprevenido, vas a reaccionar según tus rasgos negativos. Es normal. Ten paciencia. Cuando llegue la ocasión, procura no estar desprevenido, sino despierto, y trata de actuar según los impulsos de Jesús.

10. Toma conciencia de que puedes muy poco. Te lo digo para
animarte, para que no te desanimes cuando lleguen las recaídas.
Piensa que el crecimiento en Dios es sumamente lento y lleno
de contra marchas. Acepta con paz estos hechos. Después de
cada recaída, levántate y anda.

11. La santidad consiste en estar con el señor, y de tanto estar, su
figura se graba en el alma; y luego de en caminar a la luz de esa
figura. En eso consiste la santidad.




DIFERENTES FORMAS DE ORAR

No importa como ores, lo importante es que lo quieras hacer, aquí te presento, una variedad de estilos de oración; puedes elegir la que mas te guste o variar de acuerdo a tu estado de ánimo, tiempo y circunstancias.

1.- LECTURA REZADA

Se toma una oración escrita, por ejemplo un salmo u otra oración cualquiera (por ejemplo alguna de las oraciones selectas).

Toma posición exterior y actitud interior orantes. Tranquilízate e invoca al Espíritu Santo.

Comienza a leer despacio la oración. Muy despacio. Al leerla, trata de vivenciar lo que lees. Quiero decir, trata de asumir aquello, decirlo con “toda el alma”, haciendo “tuyas” las frases leídas, identificando tu atención con el contenido o significado de las frases.

Si te encuentras con una expresión que “te dice” mucho, para ahí mismo. Repítela muchas veces, uniéndote mediante ella al Señor, hasta agotar la requisa de la frase, o hasta que su contenido inunde tu alma. Piensa que Dios es como la Otra Orilla; para ligarnos con esa orilla no necesitamos de muchos puentes; basta un solo puente, una sola frase para mantenernos enlazados.

Si no sucede esto, proseguir leyendo muy despacio, asumiendo el significado de lo que lees. Para de vez en cuando. Vuelve atrás para repetir y revivir las expresiones más significantes. Si en un momento dado te parece que puedes abandonar el apoyo de la lectura, deja a un lado l oración escrita y permite al Espíritu Santo manifestarse dentro de ti con expresiones espontáneas e inspiradas.

Esta modalidad, fácil y eficaz siempre, ayuda de manera particular para dar los primeros pasos, para aquellas personas que están empezando a orar, para las épocas de sequedad y aridez, o simplemente en lo días en que a uno no le sale nada por la dispersión mental o la agitación de la vida.

2. LECTURA MEDITADA.

Es necesario escoger un libro cuidadosamente seleccionado, que no disperse sino que concentre, de preferencia la Biblia. Es conveniente tener conocimiento personal sobre ella sabiendo donde están los temas que a ti te dicen mucho; por ejemplo sobre la consolación, la esperanza, la paciencia... para escoger aquella materia que tu alma necesita en ese día. También se puede seguir el orden litúrgico, mediante los textos que la liturgia señala para cada día.

En principio no es recomendable el sistema de abrir al azar la Biblia, aunque sí alguna vez. En todo caso, es conveniente saber, antes de iniciar la lectura meditada, que temas vas a meditar y en que capitulo de la Biblia.

Toma la posición adecuada. Pide la asistencia al espíritu santo y serénate.

Comienza a leer despacio, muy despacio. En cuanto leas, trata de entender lo leído: el significado directo de la frase, su contexto, y la intención del autor sagrado. Aquí esta la diferencia entre la lectura rezada y la lectura meditada: en la lectura rezada se asume y se vive lo leído (fundamentalmente es tarea del corazón) y en la lectura meditada se trata de entender lo leído (actividad intelectual).

Sigue leyendo despacio, entendiendo lo que lees.

Si aparece alguna idea que te llama fuertemente la atención, para ahí mismo; cierra el libro; da muchas vueltas en tu mente esa idea, valórala; aplícala a tu vida; saca conclusiones.

Si no sucede esto (o después que sucedió), continua con la lectura reposada, concentrada, tranquila. Si aparece un párrafo que no entiendes, vuelve atrás; haz una amplia lectura para colocarte en el contexto; y trata de entenderlo en este.

Prosigue leyendo lenta y atentamente. Es normal y conveniente que la lectura meditada acabe en oración. Procura, también tú, hacerlo así.

He aquí algunos consejos al meditar pasajes bíblicos:

1. Leer “escuchando” (al Señor) de alma a alma, de persona a persona, pero con una atención “pasiva”, sin ansiedad.
2. No esforzarse por entender intelectualmente ni literalmente, no preocuparse de “que quiere decir esto” sino preguntarse “que me esta diciendo Dios con esto”.
3. Retirar el nombre propio que aparece (por ejemplo, Israel, Jacob, Samuel, Moisés, Timoteo...) y sustituirlo por su propio nombre personal, y sentir que Dios lo llama por su nombre.
4. Si la lectura no le dice nada, quedarse tranquilo y en paz; podría ser que la misma lectura otro día le diga mucho; por detrás de nuestro trabajo esta, o no esta, la gracia; la hora de Dios no es nuestra hora: tener siempre mucha paciencia en las cosas de Dios.
5. Meditarla como Maria, darle vueltas en la mente y en el corazón dejándose llenar e impregnar de la vibraciones y resonancias del corazón de Dios y “conservar” la palabra, es decir, que esas resonancias sigan resonando a lo largo del día.
6. “Imaginar” que sentiría Jesús (o Maria) al pronunciar las mismas palabras; colocarse mentalmente en el corazón de Jesús y desde ahí dirigir a Dios esas palabras, “en lugar de Jesús”, rezarlas en su espíritu, con su disposición interior, con sus sentimientos.
7. Ocuparse con frecuencia en aplicar a la vida la palabra meditada.
8. En suma: leer, saborear, meditar y aplicar.


3.- ORACIÓN AUDITIVA

Tomar una expresión fuerte que te llene el alma (por ejemplo “mi Dios y mi Todo”) o simplemente una palabra (por ejemplo “Jesús”, “Señor”,”Padre”).

Comienza a pronunciarla, con calma y concentración, en voz suave, cada diez o quince segundos.

Al pronunciarla, trata de asumir vivencialmente el contenido de la palabra pronunciada. Toma conciencia de que tal contenido es el Señor mismo.
Comienza a percibir como la “presencia” o “sustancia”, encerrada en esa expresión va lenta y suavemente inundando tú ser entero, impregnando tus energías mentales. Ve distanciado poco a poco la repetición, dando lugar, cada vez más, al silencio. Siempre debes pronunciar la misma expresión.

Aprovecha la fase de la espiración (momento natural de descanso) para pronunciar esas expresiones. De esta manera, el cuerpo y el alma entran en una combinación armónica. La concentración es más fácil por que la respiración y la irrigación son excelentes. Y así, los resultados son sumamente benéficos tanto para el alma como para el cuerpo.

Una variante de este estilo consiste en que cantes o escuches alguna canción que te exprese o diga mucho, dependiendo de tu estado de ánimo y el motivo de la oración (para una oración de gracias, una canción que exprese eso, para una oración de perdón, una que exprese arrepentimiento, etc.)

4.- ORACIÓN ESCRITA.

Se trata de escribir aquello que el orante quisiera decir al Señor.

Para momentos de emergencia puede resultar la única manera de orar; en tiempos de suma aridez o de aguda dispersión, o en los días en que uno se siente despedazado por graves disgustos.

Tiene la ventaja de concentrar mucho la atención; y la ventaja también de que puede servirme para orar tiempos mas tarde.

5.- ORACIÓN VISUAL.

Se toma una estampa expresiva, por ejemplo una imagen de Jesús o de María u otro motivo, algún cuadro o estampa que exprese fuertes impresiones, como paz, mansedumbre, fortaleza... Lo importante es que a mí me diga mucho.

Toma la estampa en la mano o pon la imagen frente a ti y, después de calmarte e invocar al Espíritu Santo, quédate quieto mirando simplemente la estampa, tratando de observar todos sus detalles.

En segundo lugar, capta como intuitivamente, con concentración y serenidad las impresiones que esa imagen evoca para ti. Que te dice a ti esa figura.

En tercer lugar, con suma tranquilidad trasladarme mentalmente a esa imagen, como si yo fuera esa imagen., o me pusiera en su interior. Y, reverente y quieto, hacer “mías” las impresiones que me cause esa imagen. Y así permanecer largo rato, impregnada toda mi alma con los sentimientos de Jesús que la figura me expresa.

Finalmente, en este clima interior, trasladarme mentalmente a la vida, imaginar situaciones difíciles y superarlas con los sentimientos de Jesús. Y así ser fotografía de Jesús en el mundo.

Esta modalidad se presta para personas con mucha imaginación.


6.- ORACIÓN DE CONTEMPLACIÓN

Esta es una de las formas mas profundas de la oración; con ella muchos Santos alcanzaron una gran comunión con el Señor.

Las señales de que el alma entró en la contemplación, según San Juan de la Cruz, son las siguientes:

• Cuando el alma gusta de estarse a solas con atención amorosa y
calmada en Dios.

• Dejar estar el alma en clama y quietud, atenta a Dios, aun
pareciéndole estar perdiendo el tiempo, en paz interior, quietud y
descanso.

• Dejar libre el alma sin preocuparse de pensar o meditar. Sólo una
advertencia clamada y amorosa a Dios.

Los pasos para lograr este tipo de oración son:

a) Silencio. Hacer vacío interior. Suspender la actividad de los sentidos. Apagar recuerdos. Olvidar preocupaciones.

Aislarse del mundo exterior e interior. No pensar en nada. Quedar mas allá del sentir y de la acción sin fijarse en nada, sin mirara nada ni dentro ni fuera. Fuera de mi, nada. Dentro de mí, nada. ¿Qué queda? Una atención de mí mismo a mí mismo, en silencio y paz.

b) Presencia. Abrir la atención al Otro, en fe, como quien mira sin
pensar, como quien ama y se siente amado.

Evitar “figurarse” a Dios. Toda imagen o forma de Dios debe desaparecer. Es preciso silenciar a Dios, pues a Dios no corresponde el verbo estar, sino el verbo ser. El es la presencia Pura y Amante y Envolvente y Compenetrante y Omnipresente.

Sólo queda un Tú para el cual yo soy una atención abierta, amorosa y calmada.

Practica la oración auditiva hasta que la palabra “caiga” por sí misma. Quedar sin pronunciar nada con la boca, nada con la mente.


7.- ORACIÓN CON LA NATURALEZA

Si te encuentras al aire libre, frente a un bello paisaje (algún bosque, un cielo estrellado, un río etc.), esta es tu oportunidad de hacer una de la modalidades de oración más hermosas que existen: orar con toda la creación.

Escuchar, absorber y sumergirse en la armonía de la creación entera. Quedarse concentrado y receptivamente atento a cada una de las voces del mundo: los mil insectos que gritan su alegría de vivir; los variados cantos de tantas aves; el rumor del viento o del ría; grillos, ranas, gallos, perros, todos los seres vivientes que expresan la alegría de vivir y, a su manera, aclaman y cantan, agradecidos al Señor.

Provocar en mi una sensación de fraternidad universal; sentir, en Dios, a cada criatura como hermana; sentir que en Dios, soy una unidad con todo lo que ven mis ojos; sumergirme vitalmente en la gran familia de la creación; sintiendo la dicha de vivir que, sin conciencia de ello, experimentan todas ellas.

Pedirles perdón por el atropello a que son sometidas de parte del hombre; por tantas crueldades que cometen con ellas. Sentir y expresar gratitud por tantos beneficios que las criaturas aportan para la felicidad del hombre.

Establecer un entrañable diálogo con una criatura concreta: una flor, un árbol, un perro, una piedra, el agua de un arroyo, etc. Hacerle preguntas por su origen, su historia, escuchándole atentamente. En una entrañable comunicación, contarle mi propia historia. Entrar en un clima fraterno con esa criatura.

Una variante de este estilo, es combinarlo con la Lectura Rezada, utilizando el Salmo 104, diciendo algunos de sus versos, como “Todas las criaturas, bendecid al Señor”, de vez en cuanto repetir el versículo 24”Cuan inmensas son tus obras, Dios mío. Todas las has hecho con sabiduría. La Tierra esta llena de tus criaturas” y también del Salmo 8, como “señor, Dueño nuestro que admirable es tu nombre en toda la Tierra”.


8.- ORACIÓN DE ABANDONO

Es la oración (y actitud) mas genuinamente evangélica. La más libertadora. La más pacificadora. No hay anestesia que tanto suavice las penas de la vida como un “yo me abandono a Ti”.

Es aconsejable aprender de memoria la siguiente oración para orar con ella al estilo del Padre Nuestro cuando uno se topa con problemas grandes o pequeños de la vida.

Oración de abandono

Padre,
En tus manos me pongo.
Haz de mí lo que quieras.
Por todo lo que hagas de mí,
Te doy gracias.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,
con tal de que tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más. Dios mío.

Pongo mi alma en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el ardor de mi corazón
porque te amo
y es para mí una necesidad de amor
el darme, el entregarme
entre tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre. AMEN.

Ponte en presencia del Padre, que dispone y permite todo, en actitud de entrega. Puedes utilizar esta oración u otra fórmula mas simple como: hágase tu voluntad o también en tus manos me entrego, etc.

El abandono en un homenaje de silencio en la fe. Vete depositando, pues, en silencio y paz, con una fórmula como las anteriores, todo aquello que te disguste: tus padres, aspectos de tu figura física, las enfermedades, las impotencias y limitaciones, los rasgos negativos de tu personalidad, personas que te desagradan, recuerdos dolorosos, fracasos, equivocaciones...

Puede ser que al recordarlos te duelan. Pero al depositarlos en las manos del Padre, te visitará la paz.

9.- ORACIÓN COMUNITARIA

La oración comunitaria o compartida, se le llama al hecho de reunirse un grupo de personas para orar con las siguientes características:

a) Espontáneamente
b) En voz alta
c) Ante los demás
d) Lo hacen, no simultáneamente, sino alternadamente

Para que esta oración sea verdaderamente eficaz y conveniente debe cumplir las siguientes condiciones:

1.- Se supone que los orantes han cultivado la oración personal. De otra
manera se convierte en una actividad artificial y vacía.

2.- Se debe evitar, a ser posible, frases estereotipadas, formales, dichas
de memoria. Al contrario, se debe orar en forma espontánea, con
gran naturalidad e intimidad.

3.- Para esto, se debe estar convencido y recordarse a sí mismo que
somos portadores de grandes riquezas interiores y que el espíritu
Santo habita en ellos, y se expresa a través de su boca; por eso
deben hablar con gran soltura y libertad.

4.- Es de desear que no haya entre los orantes corto circuitos
emocionales, porque esto bloquea la espontaneidad del grupo. Los
muros que separan al hermano del hermano, separan también al
hermano de Dios.

5.- Es necesario que haya sinceridad; es decir que el orante, al hablar,
no sea motivado por sentimientos de vanidad, de decir cosas
originales o brillantes.

6.- Pero la condición esencial es que sea una oración verdaderamente
compartida : cuando un integrante del grupo esta hablando con el
Señor, yo tengo que asumir sus palabras como mías, y con esas
mismas palabras me dirigirme a Dios. Y cuando yo este hablando,
se supone que mis hermanos toman mis palabras, y con esas mismas
palabras se dirigen a Dios. Y así todo el tiempo oran todos con
todos. Y aquí esta el secreto de la grandeza y riqueza de la oración
comunitaria: que el Espíritu Santo se derrama a través de
personalidades e historias tan variadas y diversas; y por eso resulta
una oración tan enriquecedora.

9. “EN LUGAR DE” JESÚS

Imaginar a Jesús en adoración, por ejemplo de noche, en la mañana, bajo las estrellas.

Con infinita reverencia y paz, entra en el interior de Jesús. Trata de presenciar y revivir lo que Jesús viviría en su relación con el Padre y así participa de la experiencia profunda de Jesús.

Trata de presenciar y revivir los sentimientos de admiración que Jesús sentiría por el Padre. Decir con el corazón de Jesús, con sus vibraciones, por ejemplo, “glorifica tu nombre”; “santificado sea tu nombre”

Revivir aquélla actitud de ofrenda y sumisión que Jesús experimentaría ante la voluntad del padre cuando decía : “No lo que yo quiero sino lo que quieras Tú”; “Hágase tu voluntad”

Que sentiría al decir “como Tú y yo somos una misma cosa”, al pronunciar “Abba” (¡querido Papá!), tratar de sentirlo. Todo esto hacerlo “mío”. Y regresar a la vida llevando en mí la vida profunda de Jesús.

Esta oración sólo será posible sólo en el Espíritu Santo “que enseña toda la verdad”.

10. SALIDA Y QUIETUD.

En este ejercicio se pronuncia mentalmente o en voz suave alguna expresión. Apoyado en la frase, el yo sale hacia el TU. Al asumir y vivenciar el significado de la frase, esta toma tu atención, la transporta y la deposita en TU





ORACIÓN PARA PEDIR EL DON DE LA ORACIÓN



“Te pedimos, oh Señor, que nos concedas el don de la oración, te lo pedimos porque lo necesitamos.


Sabemos que no somos capaces de orar, y precisamente por eso te lo pedimos como don, el ser nosotros mismos, o sea auténticos.


Concédenos, oh Señor, encontrar con gusto nuestra oración, auque pequeña, pobre, sencilla, desadornada, sin conceptos grandiosos. Haz que sea autentica, oh Señor que exprese lo que somos: pobres, pecadores delante de ti, y también por tu gracia.


Haz que sepamos alabarte, oh Señor, no solo con nuestra boca sino con nuestra vida : Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.
BUSCANDO EN LA WEB ME ENCONTRE ESTAS ORACIONES QUE LAS QUIERO PONER COMO EJEMPLO O COMO GUIA PARA HACER ORACIÓN AL SEÑOR NUESTRO DIOS Y A SU HIJO JESUCRISTA Y A LA SANTISIMA VIRGEN MARIA.


ACÓGEME, SEÑOR
Javier F. Chento

Acógeme, Señor, que Tú eres mi bien,
mi camino y mi meta,
el único que me libra de la desesperanza.
Acógeme, Señor, en mi Fe y en mi duda,
en mi alegría y en mi tristeza.
Líbrame del miedo y la cobardía.
Acógeme cuando caigo,
y también cuando me levanto.
No me dejes, Señor.
¿Qué podría yo hacer sin Ti?
Centras mi vida y la llenas de sentido.
Me enseñas el sendero de los justos
y me animas a caminar por él.
Me invitas a una vida plena
y me lanzas a lo nuevo.
Acógeme, Señor,
y enséñame a acogerte en los pobres.

ACUDO A TI
Juanjo Elezkano

Acudo a Ti como un sediento a la fuente.
Y es que, en realidad, fuera de Ti,
en nadie tengo tanta confianza.
Tú, Señor,
eres el único que me acepta tal y como soy.
A Ti no te acompleja tener un amigo como yo;
al revés, yo sé que estás contento.
Acudo a Ti porque me fío de tu palabra,
de tu compañía y de tu respeto.
Siento defraudarte tantas veces.
En cambio, tengo la seguridad
de que Tú nunca me vas a fallar.
Sólo deseo pedirte una cosa:
Señor, que nunca deje de acudir a Ti, nunca.

A ESTA TIERRA
Juanjo Elezkano

Dale, Señor, esperanza a esta tierra dividida,
a este mundo que no quiere enterarse
del hambre y la miseria.
Dale, Señor, esperanza
a la gente que más sufre,
a los que peor lo pasan
el lunes, el martes y todos los días,
todos los meses, durante años y años,
hasta la muerte.
Diles que sí hay cielo, que Tú eres su Padre
y que les envías a un Hijo,
un Salvador también pobre.
Danos esperanza, Señor, a nosotros,
los que estamos aquí, ahora.
Dinos, por favor, lo que nadie nos dice:
“¡Ánimo, Yo estoy con vosotros!”
Critícanos fuerte porque tenemos muchos,
en una campana de cristal
para no oir el sonido de la verdad
y así tratar de tapar lo que está tan claro.
Me he disfrazado de mago
y he pretendido tener soluciones para todo,
sin darme cuenta
de que todo era un falso montaje.
Me he creído invencible ante los problemas,
he tratado de simular que nada me puede afectar
cuando, en realidad, eran de barro
las columnas de mi vida.
He adornado mis balcones
con “demasiadas flores”
para que la gente lo admirara todo
y, de paso, hablaran bien de mí.
Todo era para tratar de esconder
lo que no deseo que los demás sepan de mí.
He dicho galanterías y he hinchado las frases,
he adulado interesadamente,
porque me convenía,
y he pisado sin misericordia
el nombre de algunas personas.
He utilizado la dulzura
para manipular con más delicadeza,
he sido obstinado
y hasta creído en algunos momentos.
Sólo ha servido para multiplicar mi necedad.
He planificado mi vida
sin contar con las claves de tu Reino.
He olvidado el Amor
como principio y fin de mis acciones
y he hablado conmigo mismo
simulando que hacía oración.
¡Así me han ido las cosas!
Por eso, Señor, me siento arrepentido.
Dame tu perdón.

AL TERMINAR EL AÑO
Anónimo

Al terminar el año,
¡gracias, Señor,
por todo lo que en este año me diste!
¡Gracias por los días de sol y los nublados tristes!
¡Gracias por las noches tranquilas
y por las horas oscuras!
¡Gracias, por la salud y la enfermedad!
¡Por las penas y las alegrías!
¡Gracias por todo lo que me prestaste
y después me pediste!
¡Gracias, Señor, por la sonrisa amable
y la mano amiga,
por el amor y todo lo hermoso y dulce!
¡Por las flores y estrellas
y la existencia de los niños y las almas buenas!
¡Gracias por la soledad, por el trabajo,
por las dificultades y las lágrimas,
por todo lo que me acercó
a Ti más íntimamente!
¡Gracias por tu presencia en el sagrario,
en cada hermano, y la gracia de tus sacramentos!
¡Gracias por haberme dejado vivir!
demasiados caprichos,
porque somos débiles
para plantar cara a las dificultades.
Y dame esperanza a mí, Señor,
que a veces parece que lo sé todo
y vivo en este mundo como si Tú no estuvieras.
Te olvido y arrincono
y, al final, no sé ni quién eres.
Ven a este corazón solitario
y dame un empujón suave, de amigo.
Acompáñame en lo que hago, en lo que pienso.
Ayúdame a gozar de todo lo bueno
que has puesto en mi persona,
de las cosas buenas
que los demás hacen por mí.
Ten paciencia conmigo, Señor,
como tantas y tantas veces.
Dame un corazón sencillo
para que, desde el silencio,
me prepare para ser tu testigo,
para servirte humildemente
y así hacerte presente
en las pequeñas semillas de tu Reino.

AL FINAL DE CADA DÍA
Juanjo Elezkano

Gracias, Señor,
por el día que ha pasado,
por las horas que he vivido,
por la gente que he tratado,
por el pan que he compartido.
Gracias, por los momentos gozosos,
por el encuentro fraterno,
por las palabras amables,
por tantas cosas bonitas.
Y porque siempre eres bueno
a pesar de los pesares.
Gracias,
porque me aceptas
mucho más que yo a mí mismo,
por valorar en mí cantidad de cosas buenas,
por ser tan positivo y porque, contando contigo,
todo marcha hacia adelante.
Y gracias, mil veces gracias,
por el perdón de mis faltas,
por los rincones oscuros,
porque en el fondo de mi ser
Tú, Señor, nunca me faltas.

ALGUNAS MISERIAS
Juanjo Elezkano

Señor, he cometido un error muy grande:
confiar demasiado en mis fuerzas,
creer que puedo con todo,
soñar en voz alta para que me oigan
y mendigar el reconocimiento de mis méritos.
He andado perdido
y no lo he querido reconocer;
sabía que en muchas cosas estaba equivocado
pero he preferido aislarme

ORACIONES
Al comenzar el año
da vuelta otra hoja del libro de mi vida.
¿Qué traerá el año que empieza?
¡Lo que Tú quieras, Señor!
Te pido Fe para mirarte en todo.
Esperanza para no desfallecer.
Caridad perfecta en todo lo que haga,
piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento
y un olvido total de mí mismo.
Dame Señor, lo que Tú sabes me conviene
y yo no sé pedirte.
¡Que pueda yo amarte cada vez más
y hacerte amar de los que me rodean!
¡Que sea yo grande en lo pequeño!
¡Que siempre tenga el corazón alerta,
el oído atento, las manos y la mente activa,
y que me halle siempre dispuesto
a hacer tu santa voluntad!
Derrama, Señor tus gracias
sobre todos los que quiero.
Mi amor abarca el mundo entero
y, aunque soy pequeño,
se que Tú Señor,
lo colmas con tu bondad inmensa.

AMANECER CONTIGO
Juanjo Elezkano

Amanecer contigo, Señor,
contar contigo para toda la jornada:
éste es mi deseo.
Llevarte a mis pequeñas cosas
y hacerte con alegría alguna promesa:
así te ofrezco, Señor, este día.

AMIGO, TE ENCONTRÉ
Gustavo Gómez Mendoza

Amigo te encontré, eres Tú, mi Señor,
tu amistad, me consuela y me llena el corazón.
Tú me enseñarás, oh Jesús,
encontrar ese amor en los demás.
Yo los amaré como Tú me has amado,
uno para el otro, en tu Amor.
No hay amor más grande
que el que da la vida por sus amigos.
No hay amor más grande, dice el Señor.

ANOCHECE LENTAMENTE
Juanjo Elezkano

Señor, el día va de caída
y yo, con él, me voy yendo también.
Ahora que siento el peso de la jornada,
mi corazón está agradecido
por tantas cosas buenas
que, sin caer en la cuenta,
he ido recibiendo durante el día:
el amor desinteresado de algunas personas,
el ejemplo de los más entregados,
la sonrisa y amabilidad,
las palabras de ánimo, las preguntas,
las bromas y el comentario gracioso.
Y, cómo no, los enfados y las distancias,
las heridas innecesarias,
las palabras huecas y a destiempo
y otras muchas cosas que ahora no recuerdo.
Pero Tú, Señor, me has ido enseñando
a mirar al cielo con esperanza
y a tratar de aprender a ver lo positivo,
lo grande que lo has hecho todo,
lo capaces que nos has hecho
para aceptar nuestros errores,
para pedir perdón con humildad
y tirar hacia adelante,
que es la dirección segura que lleva hacia a Ti.
Gracias, Señor, porque anochece
pero en mi corazón hay luz, tu luz,
la suficiente para pasar la noche.

ANTE TI, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Mira, Señor, cuánta es mi desnudez,
ando porque ando y vivo porque vivo.
pero, en verdad, no sé a qué proyecto servir,
ni a qué dedicar mi vida.
no sé qué camino tomar.
ni sé cuál es la salida.
Me atrae lo que hacen otros,
por mí mismo no sé pensar
ni mucho menos decidir.
Por eso me pongo, Señor, ante Ti
y te pido luz para saber elegir.
Ayúdame a ser capaz de poner en la balanza
lo que me enseñó a poner Jesús:
el servicio, la entrega, el amor a los demás,
que ya en sí llevan el premio
que anhelo alcanzar.
Sácame de los barrotes
que hace a la gente el dinero.
Que nunca me conforme con aspirar a vivir
como un “prisionero noble”
de esa jaula tan fría en la que, por desgracia,
vivimos casi todos.
Dame, Señor,
otros criterios de libertad e ilusión,
para ser capaz de plantear y elegir
lo que en verdad me conviene.
lo que Tú quieres, mi Dios.

AQUÍ ESTOY ,SEÑOR
Leandro Garrigós Revert

Señor, hoy te presento mi vida,
mis ilusiones y mis preocupaciones.
Tú me conoces y me amas,
tú quieres lo mejor para mí.
Ayúdame a ser fuerte y valiente,
a amarte a ti y a mis hermanos,
a vencer todas mis pasiones
y a librarme de mis esclavitudes.
Dame el don del amor y de la paz,
el don de la plena felicidad,
dame paciencia, entrega, servicio
y fortaleza para servirte toda mi vida.
Haz de mí lo que Tú quieras,
mis manos y mis pies son tuyos,
esta vasija de barro es para ti,
esta semilla quiere tu agua y tu sol.
Con tu Espíritu protégeme y guíame
para que siga el camino que tú me marcas.

AQUÍ NOS TIENES
Juanjo Elezkano

Aquí nos tienes, Señor, reunidos otra vez.
Estamos contentos de volvernos a ver
y de que Tú estés en medio de nosotros.
Háblanos desde tu silencio
y dinos cómo podemos mejorar.
Ayúdanos a tener paciencia
con nosotros mismos y con los demás
para que el fruto sea de todo el grupo.
Danos ojos de Fe para ver lo que valen los otros.
Haz que cada día
aumente la confianza entre nosotros.

A TI TE AGRADECEMOS
Juanjo Elezkano

Es momento de callar,
de apagar los motores de nuestra vida,
de que dejemos de hablar,
de gastar demasiada saliva,
porque muchas veces no decimos nada.
Es tiempo
para que cada persona aparezca como es,
para que nos olvidemos
de “tratar de quedar bien”.
Dios conoce todos mis secretos
y también los tuyos.
No es momento de hacer teorías.
Dios está aquí, en medio.
Sólo es tiempo para que el corazón diga:
“Señor, todo te lo agradecemos”.

A TU DISPOSICIÓN
Juanjo Elezkano

Señor, quiero ponerme a tu disposición,
para el servicio de tu Reino,
para el trabajo que creas conveniente,
para empezar y volver a empezar
cuantas veces lo necesite.
Y quiero contar contigo como un aliado seguro
que me defienda y me guíe
sin imponerme las cosas, sino en libertad
que es como tu amor mejor se entiende.
Perdona si en mi ilusión desmedida
ofendo tu persistente bondad.
Será la prueba de que tengo mis raíces
hundidas en el fango de la debilidad
y de que me imagino que puedo,
aunque no pueda en verdad.
Por éso, Señor, yo deseo servirte
y me pongo a tu disposición
con lo que tengo, y como soy.
Aunque a veces me vea tan poco,
cuenta conmigo también hoy,
porque para mí el poder servirte
es un premio, es una bendición.

BENDITO SEAS, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Bendito seas, Señor,
por la gente buena que te hace presente,
por la risa de los niños y la gente feliz
y por el canto de los pájaros cada mañana.
Bendito seas
por los abogados honrados que no se venden,
por los que saben ceder
aún a costa de su propio beneficio
y por los artistas
que cantan a la paz y a la justicia.
Bendito seas
por los que cuidan con amor al moribundo,
por los que están junto a los pobres
y les defienden
y por los que saben darse enteramente.
Bendito seas
por las madres ilusionadas con su bella misión,
por los padres enamorados
de su mujer y de sus hijos
y por los que no se desesperan
ante las dificultades.
Bendito seas
por los que ríen y hacen reír,
por los que contagian simpatía y ganas de vivir
y por los que tratan de superar la amargura.
Bendito seas
por las personas que piensan
y nos ayudan a pensar,
por los que no calculan su entrega a los demás
y por los que comparten hasta lo que necesitan.
Bendito seas
por los que creen en un mundo nuevo y justo,
por los que sueñan y no se avergüenzan de ello
y por los que aman a los demás y lo manifiestan.
Bendito seas
por los que creen que la violencia no es camino,
por los que aman la paz
y trabajan por construirla
y por los que han sufrido y sufren
tratando de no odiar.
Y bendito seas
por habernos dado señales de tu amor,
por habernos acompañado siempre en todo
y porque podemos contar contigo
en cualquier necesidad.

CAMINA CON NOSOTROS
Juanjo Elezkano

Señor,
sólo los sencillos
se dan cuenta de los grande que eres.
Sólo los sencillos
son capaces de decir: “Gracias”,
porque lo sienten en el corazón.
Tú sabes, Señor,
que nuestros ojos miran hacia adelante
buscando lo nuevo, lo que está por llegar.
Señor, a donde vayamos,
que no nos estorbe tu presencia,
que seas como el apoyo que necesitamos
para dar testimonio en cualquier sitio,
para no tener vergüenza de nuestra Fe
y para que, siempre,
tengamos un recuerdo para Ti
en la naturaleza,
entre los amigos y amigas,
en las diversiones y en el silencio.
Cada día, Señor, camina junto a nosotros.

¡CÓMO ESTÁ EL MUNDO!
Javier F. Chento

¡Cómo está el mundo!
Me digo todos los días
cuando abro el periódico,
mientras escucho el noticiero
en la radio o la televisión,
o tal vez si vuelvo a ver
a algún hombre, mujer o niño
mendigar por las calles de mi ciudad.
¡Cómo está el mundo!
Exclama la madre y se asusta
porque no ve un futuro claro para sus hijos,
porque sube cada vez más el precio de la compra
o porque de nuevo ha visto en la calle tirado
a un joven y su jeringa.
¡Cómo está el mundo!
Se oye en el trabajo.
Cada vez más paro y menos salario,
más difícil sacar adelante la familia,
más tristeza acumulada en el que se cree inútil
porque no hay un puesto para él.
¡Cómo está el mundo!
Es un coro a cuatro,
a seis,
a cinco mil millones de voces.
Una polifonía sorda que nos abruma
y nos llena de tristeza,
de escandalosa admiración,
de imposible desesperanza.
¡Cómo está el mundo!
Grita un Crucificado en Viernes Santo.
Alza, extiende, eleva sus brazos
y expira.
Y descansa y muere y resucita
tal y como está el mundo.

¿CÓMO SEGUIRTE?
Juanjo Elezkano

¿Cómo seguirte, Señor,
en esta sociedad materialista?
Tú, Señor, me invitas a seguir pasos difíciles,
y a subir cuesta arriba.
Otros me invitan a seguir caminos más fáciles.
Sin embargo creo en Ti y en tus promesas.
Me fío de tu palabra.
Guíame, Señor, hasta que te encuentre.
Dame valor para no desfallecer.

CONCÉDEME EL DON
Javier F. Chento

Señor, concédeme el don de ser como un niño
para saber mirar a los demás con transparencia.
El paso de los años han cargado mi vida
de suspicacias, temores, problemas,
cobardías, tristezas,
que me pesan como un fardo sobre la espalda.
Concédeme el don de volver al principio,
de saber confiar en los demás
de tener esperanza,
de saber compartir con limpieza
lo que de Ti he recibido.
Vuélveme niño otra vez,
para recibir de ti la promesa de felicidad.
Quítame toda desconfianza,
toda ansiedad, todo egoísmo, todo pecado,
que me impiden llegar hasta ti.
Si yo no te alcanzo, vuélvete, Señor, a mí.
Mira a tu pobre siervo
y ayúdale a ponerse en pie de nuevo,
como un padre ayuda a su hijo.
Concédeme el don, Señor,
de la vida primera de un niño.

CON LOS OJOS
Javier F. Chento

No quiero mirar, Señor, con los ojos
del que sabe,
del que tiene,
del que puede,
del que es.
Enséñame a mirar con los ojos
del que sirve,
del que comparte,
del que acoje,
del que transforma.

CREO, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Creo, Señor,
que tu luz no es un rayo aparente
que da luz cuando quiere
y que de mí se desentiende.
Creo que siempre estás cerca
y que jamás me abandonas
aunque mi falta de Fe, muchas veces,
me haga pensar otras cosas.
Creo que todo lo has hecho
y que soy obra tuya,
que estoy en el mundo por algo
y que puedo contar con tu ayuda.
Creo que a mí, como a todos,
me has dado talentos valiosos,
que yo (tantas veces) me guardo
y no sé ni por qué, pero lo hago.
Creo que siempre me esperas,
aunque a veces llegue tan tarde.
Yo sé que tu puerta está abierta.
¡Da gusto volver a encontrarte!
Creo que aquí estoy de paso,
a pesar de que a mí se me olvida
y es que a veces de pronto me acuerdo
que debo aspirar a otra vida.
Creo que voy despertando
aunque sea muy poco a poco;
aún dependo de sueños y magias
y a mi Fe le hace falta más gozo.
Creo que tengo motivos
para hablarte con toda confianza,
para amarte en la gente que veo
y vivir transmitiendo esperanza.
Creo que sigo en camino,
que mi rumbo es siempre adelante
y que, a pesar de andar a destajo,
habrá pasos atrás abundantes.
Pero creo y por éso me fío
de un buen Padre que siempre me cuida,
de un Hermano que por mí dio su vida
y de un Amigo que nunca me olvida.

CUANDO AMANEZCA
Javier F. Chento

Cuando amanezca volveré a agradecerte
el don maravilloso de la vida,
volveré a poner manos a la obra
para construir el reino,
volveré a sentirme dichoso
de estar entre los tuyos,
de saberme amado por Ti, Dios mío.
Cuando amanezca,
con las fuerzas renovadas por el descanso,
sabré que tengo una nueva oportunidad
de rehacer el mundo,
siguiendo el camino
que tu Hijo me ha enseñado.
Cuando amanezca te daré gracias de nuevo
por un nuevo amanecer.
Desde la noche que cubre con su manto mi vida
te doy las gracias por el nuevo amanecer
que me espera, para seguir amándote,
para seguir dando mi pobre vida
en favor de los demás.
Cuando amanezca,
y desde este anochecer, tienes mi vida.

CUANDO COMIENZA LA
JORNADA
Javier F. Chento

Ahora que comienza la jornada
ponemos en tus manos
lo que este día nos deparará:
el trabajo cotidiano,
la gente con la que nos encontraremos,
los proyectos y las ilusiones,
las risas, la esperanza,
todo lo que en él vamos a hacer
para mejorar nuestro mundo
y acercar tu Reino.
Llena, Señor, nuestra cotidiana existencia,
con la gracia de tu presencia cercana.
Necesitamos que Tú vengas con nosotros,
porque solos no podemos nada.
Gracias, Señor, en esta nueva oportunidad
que nos regalas
para hacer tu voluntad.
Te alabamos y damos gloria
en la maravilla del nuevo amanecer.
No permitas que nuestro egoísmo
gane la batalla hoy.
Danos el coraje y la voluntad necesarios
para andar por tu camino
durante toda la jornada.
Sólo así, cuando al final del día
volvamos a tu presencia, podremos decirte:
“Aquí está nuestra vida, Señor.
Tú nos la diste y a ti te la entregamos.
Nuestros frutos han crecido gracias a Ti”.

CUANDO DIGO...
Anónimo

Cuando digo, “soy Cristiano”
no estoy gritando, “He sido salvado”.
Estoy susurrando, “Estaba perdido”;
por eso escogí este camino.
Cuando digo, “soy Cristiano”
no lo digo con orgullo.
Confieso que tropiezo,
y necesito que alguien sea mi guía.
Cuando digo, “soy Cristiano”
no estoy tratando de ser fuerte.
Profeso que soy débil
y rezo por fortaleza
que me ayude a seguir adelante.
Cuando digo, “soy Cristiano”
no presumo de tener éxito.
Estoy admitiendo que he fracasado
y que nunca podré pagar la deuda.
Cuando digo, “soy Cristiano”
no clamo ser perfecto.
Mis defectos son demasiado visibles
pero Dios piensa que valgo la pena.
Cuando digo, “soy Cristiano”
todavía siento el aguijón de la pena.
Tengo mis propios dolores de cabeza
y por eso pronuncio Su Nombre.
Cuando digo, “soy Cristiano”
no deseo juzgar.
Yo no tengo autoridad;
solo sé que soy amado.

CUÁNTO HEMOS DE
APRENDER AÚN
Juanjo Elezkano

Señor Dios, ¡cuánto hemos de aprender aún!
¡Cuánto hemos de aprender a callar
viendo lo que sufren y padecen otros!
Sin embargo nos quedamos “atrapados”
en nuestros sufrimientos,
en los personales
y, a lo más, en los familiares.
Sabemos poco de lo que es la intemperie,
poco entendemos de la desnudez
en esta sociedad consumista;
la inseguridad nos pone nerviosos
y hemos aprendido a justificarlo todo.
Por eso necesitamos una conversión continua,
porque las conversiones “de momento”
las sabemos manipular.
Ven Tú a decirnos “nuestra verdad”
y sácanos de nuestro “diminuto mundo”.
Ábrenos a las noticias buenas
que hablan de solidaridad y de entrega.
Haz que dentro de nosotros
surja una insatisfacción
que nos ayude a cambiar,
a plantearnos
las grandes preguntas del Evangelio
y a dar pasitos sencillos
hacia el estilo de vida que Tú nos enseñaste.
Perdónanos “tantas y tantas deudas”
y diles a nuestros hermanos pobres
que ellos también traten de perdonarnos.

CUESTA MUCHO SEGUIRTE
Juanjo Elezkano

Señor,
cuesta mucho seguirte;
veo muchas pegas
y pocos alicientes.
Me apasiona
ese modo de ser que tienes,
tu libertad,
tu amor,
tu cercanía a los pobres,
tu honradez y tu bondad.
En el fondo
quisiera ser como Tú
pero.
ya sabes,
siempre tengo un “pero”
que es mi barrera.
Señor,
ayúdame a decirte:
“Aquí estoy, Tú verás
lo que quieres de mí”.

DAME, SEÑOR, ILUSIÓN
Juanjo Elezkano

Dame, Señor, la ilusión
de servirte de un modo sencillo,
haciendo que este día
sea una nueva oportunidad de amar
todo lo que has creado,
sirviendo a los demás
como si les conociera de siempre,
como si fueran
la familia que debo cuidar.
Ayúdame, Señor,
para que este día
sea especialmente tuyo.

DESPIERTO CONTIGO
Juanjo Elezkano

Despierto contigo, Señor,
a la vida de este nuevo día,
a tantas cosas por hacer,
a los trabajos de siempre.
Buscar en todo ello tu presencia
es un trabajo que me cuesta bastante
y hasta a veces me parece pesado.
Sin embargo
en ésto está la originalidad de cada día:
en acoger lo de siempre
como la oportunidad que Tú me das.
Condúceme Tú, Señor,
por el camino que lleva al bien;
pero, sobre todo,
haz humilde y sencillo mi corazón
para que me deje conducir por Ti.

DESPUÉS DE OTRO DÍA
Juanjo Elezkano

Ha terminado otro día,
estoy apurando los últimos momentos
y siento algo extraño,
un viejo pensamiento me envuelve:
otro día que no volverá.
¡Qué rápida pasa la vida
y qué pocas veces nos acordamos de ello!
Mientras tanto Tú, Señor,
observas nuestro ir y venir
y hasta te parecerá mentira
que seamos tan poco conscientes.
Quizás hasta damos la impresión
de que nos pertenecemos a nosotros mismos.
Sin embargo
al terminar este día
nada hay tan grande
como este reconocimiento:
De Ti vengo, Señor,
lo sé,
y voy hacia Ti .
Es para mí una profunda alegría
saber que te pertenezco;
me da una gran paz
saber que mi vida descansa en Ti.
Gracias, Señor,
por lo que he vivido hoy,
por las cosas buenas que he podido hacer.
Perdón también
por mis faltas y mis errores.
Que este descanso repare mis fuerzas
para que mañana te pueda servir mejor
haciendo el bien a mis hermanos.

DIÁLOGO CON JESÚS
Pablo Villarroel

Señor Jesús, queremos encontrar sentido
en esta vida que vivimos,
queremos comprender muchas cosas
que no entendemos,
y por eso nos dirijimos a ti.
Jesús, tú que nos enseñaste
a llamar a Dios “Padre”
y a mirar a los demás como hermanos,
enséñanos ahora a ser hijos e hijas de verdad
con los nuestros, con nuestra familia,
con los que el Padre nos ha regalado
para crecer en amor y libertad.
Ellos nos han dado la vida que viene de Dios,
y también nos la siguen dando
día a día en los esfuerzos y luchas del vivir diario.
Ellos, como nosotros,
están llenos de frustraciones y desengaños,
por eso a veces no nos aguantamos,
no nos hablamos o incluso nos evitamos.
Ayúdanos a tomar la iniciativa,
a buscar cauces para el perdón y el diálogo,
para la sonrisa y el gesto agradecido,
para unir más que separar,
para escuchar más que hablar,
para confiar más que ocultar...
Jesús, amigo nuestro,
nos alegramos de que nos escuches
y nos animes en esta tarea,
sabiendo que, estando tú a nuestro lado,
será todo más fácil.

EL PERDÓN
Juanjo Elezkano

El perdón es la llave
de muchas puertas,
puertas que tú y yo
hemos ido cerrando,
quizás por miedo
o, tal vez, para resguardarnos
de tantos peligros
que, muchas veces,
no son más que imaginaciones nuestras.
El perdón humaniza,
nos devuelve una cara dulce,
unos ojos que hablan por sí mismos
de confianza y de amor.
El perdón lava y purifica
heridas viejas,
rincones sucios
que hemos ido dejando
para que nadie se entere.
El perdòn devuelve la paz perdida
y da calma a nuestros genios,
levanta el ánimo
para mirarlo todo
con la mirada limpia
de una persona que se siente nueva.
El perdón nos hace naturales,
nos ayuda a desnudarnos sin pudor
para que aparezca
la persona que somos, sin adornos.
El perdón inquieta
y hace pensar al otro.
A veces,
como algo increíble,
le vuelve nuestro hermano.
A la tristeza pasada,
a tantos días amargos
le sucede, con el perdón,
una sonrisa,
una palabra amable,
un deseo de amar
y de ser amado,
de estrechar la mano,
de mirar hacia adelante
y de olvidarlo todo,
que es lo que Dios hace.
El perdón nos libera
de cadenas y de amarras inútiles
y entierra nuestros rencores.
El perdón
es la buena cara de nuestro Padre.

EL POBRE SE CANSA DE
ROGAR
Juanjo Elezkano

El pobre se cansa de rogar
que le hagan justicia.
Se ve muy solo
porque el rico es muy poderoso
y todo lo pretende comprar;
todo tiene un precio,
se hace dueño
de las cosas y de las personas.
Señor, muchos no te conocen,
nadie les ha dicho que eres bueno,
no saben que también para ellos
tienes un Reino de Amor.
Pero no basta con decirles quién eres,
tampoco basta con enseñarles tu mensaje.
Poco se hace si no compartimos
dinero y vida.
Llámanos, Señor,
desde los pobres de la tierra;
grítanos,
para que nos duela muy dentro,
para que nos demos cuenta
que no nos falta de nada.

EL PODER DE LA
AMABILIDAD
Juanjo Elezkano

El tono de nuestra voz
puede decir muchas cosas.
Podemos ser desde agradables y amables
hasta hirientes y amargos.
Una palabra a destiempo,
una frase en tono duro o despectivo,
¡cuánto mal es capaz de hacer!
En cambio, ¡cuánto bien hace
una palabra de amabilidad!
Todas las personas,
hasta las más naturalmente simpáticas,
necesitan la inigualable caricia
de unas palabras amables.
La amabilidad es hermana gemela de la bondad.
¡Es grande empezar la jornada
haciendo este noble propósito!
Es grande para quien lo hace
y no lo es menos
para quienes resultan beneficiados del mismo.

EL SEÑOR ES LA ROCA
Javier F. Chento

El Señor es la roca,
la fundación en donde se asienta mi vida.
Con Él a mi lado nada temo.
Muchos pondrán su esperanza en el dinero,
en el lujo o el poder,
o asentarán su vida
sobre las arenas movedizas
de los placeres pasajeros.
Pero yo espero en el Señor,
en Él he puesto mi confianza.
Con Él a mi lado nada temo.
Sé que su camino no es fácil,
que no he de vivir una vida segura y tranquila.
La cruz me espera
como le esperó a Él en el Gólgota.
Mas sus palabras son bálsamo y me reconfortan.
“No tengas miedo, pues mi yugo es suave.
Nada pondré sobre tus hombros
que no puedas llevar”.

ÉL SIEMPRE AMA
Javier F. Chento

Él ama,
Jesús ama,
Él siempre ama.
Al pobre
y al rico.
Al enfermo
y al sano.
Él ama,
Jesús ama,
Él siempre ama.
Al joven
y al viejo.
Al blanco
y al negro.
Él ama,
Jesús ama,
Él siempre ama.
Al ladrón
y al justo.
Al trabajador
y al parado.
Él ama,
Jesús ama,
Él siempre ama.
Al drogadicto,
al borracho.
A la mujer
y al hombre.
Él ama,
Jesús ama,
Él siempre ama.
A todos nosotros,
al mundo entero.
Él nos ama,
Jesús nos ama,
Él siempre nos ama.

ENVÍA TU LUZ
Juanjo Elezkano

Envía tu luz a esta tierra injusta
para que se reparta el pan al pobre.
Abre nuestros ojos para ver la verdad,
abre nuestros oídos para oír el dolor.
Haz que seamos personas de Paz,
que llevemos la paz con nosotros.
Aparta de nosotros el ansia de consumir
y ayúdanos a saber compartir.
Sepáranos de los caminos torcidos,
que demos nuestra mano al perdido.
No nos dejes caídos y olvidados
cuando la vida nos golpee y nos duela.

ES DE NOCHE
Juanjo Elezkano

Es de noche, Señor,
y en esta hora tardía
quiero hablar contigo.
La noche tiene un misterio especial.
El silencio reinante me da paz
y a la vez me pone nervioso;
siento de manera diferente cada ruido,
cada paso.
Me veo solo ante tanto silencio.
¡Es terrible el sonido del silencio!
Este misterio me desnuda
y me enfrenta con este yo
que tantas veces escondo en la prisa,
en el “mañana lo haré”, “habrá tiempo”,
evitando preguntarme lo fundamental:
¿Cómo va la vida?
¿Que cosas no deseo enfrentar?
¿Hacia dónde voy con lo que hago?
La noche da una dimensión diferente a todo.
En este ambiente sereno
es más fácil hablar contigo,
contarte lo que me ha pasado en este día,
aceptando los fallos cometidos
y, sobre todo, dándote gracias
por tantas cosas buenas
que Tú me has invitado a hacer.
Es algo que muchas veces se me olvida
y, sin embargo, cuando me acuerdo,
¡cuánto bien me hace!
Por eso, Señor, en esta noche
me siento cercanamente contigo
y me invade una paz de hijo.
Me da confianza y seguridad saberlo.
Dame, Señor, noches como ésta
con más frecuencia.

ES HORA DE DARTE
GRACIAS
Juanjo Elezkano

Es hora de darte gracias
por el día que ha pasado,
por las pequeñas cosas que he vivido
y porque Tú, Señor,
has estado a mi lado,
aunque es ahora, al final del día
cuando me doy cuenta de ello.
Es hora de agradecerte
las cosas buenas que me han sucedido,
los detalles de afecto y de bondad
que, por medio de los demás,
Tú me has ido enviando.
Es hora de caer en cuenta
de todo lo que me ha salido mal,
de lo que he ofendido
a Ti, Señor, y a los otros;
por todo ello te pido perdón.
Repara mis fuerzas a través de este descanso
y multiplica mis deseos de servir,
para que mañana, al nacer el día,
me encuentre disponible
para trabajar con alegría
y sienta de nuevo en mí
el don precioso de la vida.

ES MUY HERMOSO
Juajo Elezkano

Es muy hermoso poder contemplar
el amor que se tiene la gente,
los finos detalles de un marido
y la constante disponibilidad de una madre.
Es muy grande observar cómo el niño
se agarra tan fuerte a su padre;
éso quiere decir muchas cosas.
Para él, como su padre no hay nadie.
Y es que a Dios no le van las fronteras,
en su amor nunca dice: ¡Ya basta!
Nos lo da a beber cada día
en el sol y en la gente que pasa.
Sigue dando, Señor, a esta tierra más amor.
el amor que nos falta.
Que seamos capaces de verte
en la gente que ama y nos ama.

ESTAMOS ANTE TI, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Estamos ante Ti, Señor,
y deseamos ofrecerte
la reunión de este día.
Te damos gracias
por encontrarnos en este grupo,
por estos compañeros,
por lo que nos ayudan
y por lo que podemos ayudar.
Danos tu apoyo
para hacer un ambiente agradable,
para escuchar con respeto
y para ver qué podemos hacer
por el bien de los otros.

ESTAMOS SEDIENTOS
Juanjo Elezkano

Estamos sedientos
pero acudimos a otras fuentes a saciarnos:
sus anuncios nos regalan
la felicidad en una bandeja
y nosotros volvemos a ellos una y otra vez.
Tenemos sed de amor y de cariño,
mas nos disfrazamos de fuertes e invencibles
y lloramos nuestras penas en la oscuridad
para que no lleguen a pensar
que también nosotros somos débiles.
Tenemos sed de justicia,
pero pretendemos tratar de calmarla
dando un vistoso donativo de vez en cuando
o echando la culpa a los gobiernos,
a los tramposos y a las estructuras de poder.
Tenemos sed
de hacer un mundo más igualitario,
pero se nos quita al llegar las vacaciones
y hacer bellos planes de viajar
para “dorar” nuestra sufrida piel
en exóticos lugares
en los que gastar tanto.
es una indudable ofensa
para tantos y tantos pobres.
Tenemos sed de compartir,
pero, cuando organizamos fastuosos banquetes
o celebramos la fiesta de Navidad,
en nuestras mesas se desaprovecha y se tira
y después. lo justificamos todo
porque hasta éso lo sabemos hacer muy bien.
Tenemos sed de perdón y de paz,
pero armamos un lío tremendo por una tontería
y guardamos en nuestras entretelas viejas deudas
y hasta deseamos la destrucción del enemigo.
Nos sigue costando mucho perdonar y olvidar.
Tenemos sed, Señor,
pero, como puedes ver,
se nos nota poco.
Danos sed.
Haz que pasemos auténtica sed
para que hablemos menos
y aprendamos a ser más coherentes.

¿ESTÁS AHÍ?
Juanjo Elezkano

Señor, ¿puedes oírme?
¿Cómo sé que me escuchas?
Siempre igual,
siempre haciéndome las mismas preguntas,
siempre desconfiando,
siempre pidiendo pruebas para todo.
Señor, ésta es mi vida:
un mar de desconfianzas.
Necesito creer y fiarme de Alguien,
pero tu silencio y la falta de pruebas de que estás
me dejan sin saber qué pensar.
¿Cuándo empezaré a creer y a darme cuenta
de que sólo hay Fe
cuando se arriesga la persona?
Mi Fe me dice que sí, que estás ahí,
en la inmensidad de esta naturaleza,
en ese cielo hermoso y gigante,
en la sencillez de este lugar,
en el corazón de cada persona,
en la imagen del pobre, del desnutrido,
en los jóvenes arrinconados,
en los enfermos incurables,
en los rostros tristes,
y en nosotros.
Ayúdame, Señor, en esta oración,
para que mi fuerza se multiplique
y crea más en mí mismo.
Ayúdame a seguir buscando todos los días,
a apoyarme en los demás,
a ser una puerta abierta para los otros,
un buen ejemplo para quien vive a mi lado.
Ayúdame a creer de verdad que no estoy solo,
que Tú estás a mi lado,
aunque no pueda verte.
Dame Fe para que mi vida
pueda tener sentido
desde mi confianza en Ti.

ESTE DÍA ES TUYO
Beatriz Inés Cervantes

Señor mío y Dios mío,
este día es tuyo,
te ofrezco mi trabajo,
mis alegrías y sinsabores.
Señor,
que hoy se haga tu voluntad;
enséñame a aceptarla sin cuestionarla.
Señor mío y Dios mío,
enséñame a amarte
cada día más.

ÉSTE ERA JESÚS
Juanjo Elezkano

Le tomaron por loco
y Él era el único cuerdo.
Le creyeron guerrero
y sembraba a su paso la paz.
Le llamaron falso
y proclamaba las verdades.
Le trataron mal y le odiaron
y Él respondió con amor.
Le persiguieron a muerte
pero Él no se escondió.
Le tacharon de cobarde
y no les tenía miedo.
Le llamaron hereje
y era el Hijo de Dios.

ES TU TIEMPO
Juanjo Elezkano

Es tiempo de orar, Señor,
de estar contigo.
nada más que de éso:
dejar lo que traemos entre manos,
escuchar tu Palabra
y encontrar en ella la respuesta,
el consejo
y el rumbo de nuestra vida.
Danos luz, Señor, para este momento.
Que nuestro corazón
se llene de lo que vale de verdad,
de la ilusión que tanta falta nos hace.
Que esta oración
nos valga para la calle,
para vivir con esperanza
y para dar ánimo a quienes les falte.

GITANILLO
Juanjo Elezkano

Gitanillo,
alma errante,
que te vas, que ya vienes.
por pueblos y ciudades.
que algunos te tenemos desprecio
y otros hasta asco.
Gitanillo, ¡Dios te guarde!
¿Acaso eres menos Hijo de Dios
que nosotros?
¡Claro que no!, decimos todos,
quizás por salvar nuestra conciencia,
o por conservar en buen estado
ese apellido que llevamos
de “cristianos”.
Señor, ¡no me digas
que también estás en el gitano!
¡Menuda faena me has hecho!
Y yo creyendo que, como mucho,
estarías en el pobre.
No sé ni qué decir.
Sólo me queda el silencio
para sentir que, desde el evangelio,
me acusas y me recuerdas
que estás ahí, en el pequeño,
en el que otros tienen por “nada”,
en el que tiene cara de hambre,
en el que tiene ojos de sueño,
en el que la sociedad castiga
por no ser como los demás.
Señor,
ayúdame a descubrirte,
a ver tus ojos y tu cara
en los que son despreciados,
en los que el mundo tiene por nada,
en los compañeros tristes,
en los que se sienten solos,
en el gitano, en el pobre.
para que, al verte a Ti en sus ojos,
descubra tu sonrisa de salvación
y el camino que yo debo seguir
para salvarme.

GRACIAS POR TODO
Juanjo Elezkano

Por la vida y por el aire,
por la casa y por los padres,
¡Gracias, Señor!
Por la gente que madruga,
por el sol y por la luna,
¡Gracias, Señor!
Por el pájaro que canta,
por el árbol y sus ramas,
¡Gracias, Señor!
Por el agua y por el cielo,
por los montes y las playas,
¡Gracias, Señor!
Pero. gracias, sobre todo,
por mi ser y mi persona,
porque me has hecho libre.
Gracias por el bien que puedo hacer
y porque nadie mejor que Tú, Señor,
me sabe comprender.

GRACIAS, SEÑOR, POR MI
PUEBLO
Juanjo Elezkano

Gracias, Señor,
por vivir en medio de este pueblo.
Gracias,
por los bellos paisajes que me rodean,
por los montes vestidos de verde,
por los arroyos que corren a sus lados,
por los pajarillos que cantan.
Gracias porque, cuando estoy en el monte,
parece como si de pronto oyera
las voces de quienes antes andaron
por estos caminos y por esta aldeas.
Gracias, Señor,
porque esta belleza que has creado
me pide cuidado y respeto.
Gracias, Señor,
por la gente de buen corazón,
por los que, con su mirada tranquila
me invitan a vivir en paz.
Gracias,
por los que buscan la paz
al estilo de Jesucristo,
a pesar de que otros los desprecian.
Gracias
por los que tienen conciencia
de lo que es su pueblo
y lo quieren.
Gracias
por los que, sin nacer en esta tierra,
la están llegando a querer
como propia.
Señor,
ayúdanos a valorar a nuestro pueblo,
a no despreciar nuestra cultura,
nuestras costumbres, nuestras fiestas.
Ayúdanos a colaborar en la construcción
de un nuevo pueblo
en el que, por encima del dinero,
del bienestar y las diferencias,
esté la persona humana.
Un pueblo
en el que los niños puedan sonreír,
los jóvenes puedan tener esperanza
y los mayores puedan vivir felices.
Un pueblo
en el que podamos ver
las nuevas señales de tu Reino.

GRACIAS POR NUESTROS
HIJOS
Pablo Villarroel

Gracias, Señor, por nuestros hijos
que nos enseñan a amar amando...
Gracias, Señor, por nuestros hijos
con los que hemos aprendido a jugar,
compartir, a ser más niños y niñas...
gracias porque hemos aprendido
a ser padres y madres.
Gracias, Señor, por todas las personas
que sin llevar nuestra sangre forman
parte de nuestras familias,
porque han compartido con nosotros
tantos momentos de alegría como de dificultad.
Gracias, Señor,
por todos los que nos han ayudado
a crecer en fe, en cultura,
en alegría, en amor desinteresado...
porque así, ahora, podemos transmitírselo
a nuestros hijos y vecinos...
Gracias, Señor, por la familia.

GRANDE ES CADA MAÑANA
Juanjo Elezkano

Grande es cada mañana
por su belleza natural,
por el silencio que la rodea,
y por lo que supone para mí, Señor,
porque en cada día que comienza
yo también vuelvo a empezar.
En esta mañana
dame ganas, ánimo,
dame ilusión, Señor,
para contagiar a quienes me rodean
lo que Tú me has concedido ya:
la vida, sí, la vida,
y, con ella, los trabajos y los problemas,
el quehacer y la rutina,
las sorpresas que me aguardan
y todo lo demás.
Pero, sobre todo,
haz que el día sea tuyo
y que yo también lo sea.
Por éso, Padre,
por este día que comienza,
muchas gracias, de verdad.

GUÍANOS, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Guíanos Tú, Señor,
hacia verdes prados
donde el pasto sea abundante.
Haz que nuestros pasos discurran sin detenerse
hacia una fuente de agua clara
donde podamos recuperar nuestras fuerzas
y refrescarnos del cansancio acumulado.
No detestamos el polvo del camino,
sabemos que se impregna
en todos aquellos que trabajan en su vida.
Tampoco nos abruma la escasez de la cosecha
porque Tú nos enseñaste a no depender de ella.
Más nos preocupa andar equivocados
o vivir artificialmente entusiasmados
o acaso sentirnos satisfechos.
Sentimos cercano el latido de “otros tiempos”
y nos mueve un deseo sincero
de vivir en el “ahora”.
Estamos convencidos
de que hay que ir mucho más allá, más.
Pero Tú sabes, Señor,
que nosotros no sabemos gran cosa.
Guíanos Tú, como lo has hecho tantas veces
y danos sinceridad para buscarte
especialmente en los débiles.
Danos ilusión,
aunque sólo sea para mirar hacia adelante.
Danos una progresiva humildad
para poder ir recuperando
lo que no queremos perder,
pero perdemos.
Y danos una esperanza de pobre
para que en los buenos momentos
todo lo saboreemos juntos en la mesa de tu casa;
y en los tiempos difíciles
miremos a esa cruz en silencio
y, confiados en que nos sigues animando
en todo,
salgamos de nuevo a caminar, a vivir
y a tratar de hacer vivir tu Reino.

HÁBLAME, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Háblame, Señor,
dime lo que quieras,
comunícate conmigo
para que no ande perdido.
Tú me conoces, Señor,
y sabes que, muchas veces,
no te tomo en serio
porque te doy poca importancia.
La vida me lleva,
me dejo llevar
como el agua de un arroyo,
y tus consejos
me parecen tan repetidos
que ya casi no me hacen efecto.
Lo siento de verdad
y me duele ser así,
pero
algo me dice que me perdonas;
parece como si, de pronto,
alguien me dijera:
“¡Ánimo, adelante!”
Nadie mejor que Tú
sabe decir estas cosas
una y otra vez,
y mañana
y al día siguiente.
Señor, muchas gracias
porque me aguantas,
porque me das otra oportunidad
y porque en silencio me dices:
“¡Ánimo, adelante!”

HASTA LLEGAR A TI
Juanjo Elezkano

Equipaje para el camino.
¡Para qué llevar tanto!
¡Es tan poco lo fundamental para vivir, Señor!
¡Y son tantos los pesos innecesarios
que nos ponemos al hombro!
Quizás por éso nos cansamos tanto.
y nos desanimamos por tan poco.
De llevar algo, llevarte a Ti,
y no demasiado dentro de nosotros, no,
sino al lado,
en la categoría más grande
que a alguien se le puede dar:
como un amigo cercano.
Y así andar el camino
y, a ser posible,
ayudando
y ayudado por otros.
Caminar convencidos
de que un día, pronto,
estaremos felices contigo,
y juntos.

HE CONSEGUIDO VERTE
Juanjo Elezkano

Señor,
he conseguido verte
en la cara de los hambrientos,
pero luego
he vuelto a mi vida
y se me ha olvidado todo.
Perdón, Señor.
Tú me dijiste que
en la cara del que sufre
estás Tú.
Sufres mucho;
en esas caras
de hambre y enfermedad
no hay gritos
ni se quejan.
Ésos son mis hermanos
y me da vergüenza mirarlos.
Dame, Señor, más coherencia;
dame, también, una boca bien cerrada
para no quejarme tanto.
Dame unas manos más abiertas,
para que ni ahora ni nunca
me olvide de mis hermanos pobres.

HE ESCUCHADO TU VOZ
Javier F. Chento

He escuchado tu voz
y me he puesto en camino.
Me has dicho: “Ven y sígueme”
y no me he podido resistir.
Me rindo a tu amor.
Jesús, soy tu amigo.

HOY NO, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Hoy no, Señor,
no me pidas grandes cosas.
Hoy me encuentro decaído
y te hablo desde la tristeza.
¡Ayúdame en esta hora mala!
Quizás en días así
pienso más en todo;
entre lo que no hago
y lo que sale mal
se me congelan las ilusiones
y me siento poco, muy poco.
Descubro en mí zonas extrañas
con carteles de prohibido el paso.
No sé ni por qué será
pero es así, no me puedo engañar.
Hoy, Señor,
no me pidas frutos, por favor,
háblame de que puedo.
de que avanzaré.

INOCENTES
Juanjo Elezkano

Inocentes,
criaturas de Dios,
abandonados,
¡Para qué nacer en un mundo así!
¿Verdad?
Qué triste.
No tener ningún objetivo.
No servir para nada.
Desde el nacimiento
ser despreciado.
Señor.
¡Qué vergüenza!
De nuestra familia y...
tan diferentes.
La culpa más grave:
los opresores,
los ricos,
los que aplastan al pobre,
sobre todo ellos.
En otra medida
yo también,
porque tiro y destruyo,
porque me quejo
y porque tengo poca Fe
en que voy a cambiar.
Señor,
échame una mano.

LA ESPERANZA
Iván

De todo lo que siento,
he elegido la esperanza para hacer oración.
Esperanza para aquellos niños
que no tienen un trozo de pan que llevarse a la
boca
y mueren de hambre.
Esperanza para los enfermos de sida y cáncer,
para que algún día se encuentre
la medicina que los cure.
Esperanza, para un país en crisis,
para que todo se resuelva fielmente.
Esperanza, como la que tienen los que creen en
Dios,
porque piensan que en Él está la salvación.
Me gustaría ser parte de esa esperanza,
ser uno de los pequeños rayos de sol
que nos despiertan y nos dan ganas de vivir,
porque la mayor esperanza es la vida.
Yo quiero ser parte de la esperanza,
de esa alegría y de esa vida.
Y te doy gracias, Señor, por la “esperanza”
que has depositado en esta gente,
para que puedan seguir adelante.
Gracias, Señor, por la Esperanza y por tu
presencia.

LA MAÑANA ES ALEGRÍA
Juanjo Elezkano

Ha nacido un nuevo día:
tocad vuestras campanas;
es un regalo gratuito
del Dios que tanto nos ama.
Caed en cuenta del bien que podemos hacer,
de la paz que podemos llevar
a tantas personas cansadas.
Hoy vuelvo a tener la oportunidad
de ser mejor que ayer,
de hacer las cosas de otra manera.
No lo debo desperdiciar por nada.
Sólo así, al acabar el día,
podré darle gracias a Dios
y mi corazón descansará tranquilo
porque ha dado buen fruto la jornada.

LA VERDAD
Javier F. Chento

La Verdad no se encuentra
en los enormes manuales
ni en las grandes palabras de los sabios.
La Verdad es propiedad del sencillo.
La Verdad se halla en el trabajo solidario
del obrero que lucha por sacar adelante
su pobre familia.
La Verdad enseña las primeras letras
al niño en la escuela
que descubre con asombro y admiración
el significado de las palabras.
La Verdad prepara con amor el plato de arroz
y la torta de maíz
que repondrán al campesino las fuerzas necesarias
para poder seguir luchando.
La Verdad se reúne en las iglesias,
en las juntas vecinales,
en los centros de desarrollo,
en las mil y una comunidades de base.
La Verdad sabe mucho de justicia
y poco de dinero o de productividad.
La Verdad crucificada
sangra y grita y se lamenta
desde los ghettos de los que son débiles
y, por tanto, verdaderos.
La Verdad está condenada al fracaso
a los ojos de los poderosos.
La Verdad tiene nombre y apellidos.
Muere y resucita.
Se proclama y se renueva.
La Verdad no miente:
son nuestras verdades las que nos engañan.
La Verdad nos llama, nos invita,
nos señala, nos acusa;
nos suplica, nos implora, nos ruega.
La Verdad espera ser reconocida
y, hasta entonces, aguarda.
Sólo la Verdad es verdadera.

LA VENTANA DE NUESTRA
VIDA
Juanjo Elezkano

Abre, Señor, la ventana de nuestra vida
y aparece Tú en ella.
Sé Tú un compañero en el camino para nosotros.
Ofrécenos tu apoyo
para los momentos de cansancio
y sigue estando dispuesto, Señor,
a tomarnos como somos.
Acéptanos como a tus hijos,
aunque tantas veces te demos la espalda.
Sobre todo
vuelve a tratarnos siempre
con esa amabilidad y esa dulzura
que tanto bien nos hace.

LIBÉRAME, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Libérame, Señor,
de los miedos que me impiden seguirte
y de todos los obstáculos
que yo mismo voy poniendo
para evitar escuchar
la llamada que me haces, sobre todo,
a través de mis hermanos pobres.
Señor,
tengo miedo de decir que tengo Fe,
de confesarme cristiano
en medio de esta sociedad
en la que Tú
pareces una extraña reliquia del pasado.
Libérame de ser tan precavido,
de calcularlo todo,
de huir del riesgo
y de evitar decisiones que me comprometen.
Ayúdame a mirar más alto
que los planes que me voy trazando.
Ayúdame a ser mucho más libre
a la hora de hacer opciones en mi vida,
para que oiga la voz de los otros,
sobre todo la de los que sufren
y Tú desde ellos me invites y me digas:
“¿Qué estás dispuesto a hacer por tus hermanos?”
Libérame, Señor,
de justificarlo todo,
de hacer mi vida,
de andarte esquivando,
de seguirte a medias
y de andarme engañando.
Libérame, Señor.
Hazme libre,
mucho más libre.
para pensar,
para vivir,
para arriesgar,
para volver a empezar
y, sobre todo, para amar.
ahora que empiezo a entender
cuánto nos has amado Tú.

LO QUE REALMENTE VALE
Juanjo Elezkano

Hay que saber perder
según las estadísticas oficiales,
para ganar lo que realmente vale.
El tono amarillento y brillante
que proporciona el dinero, el placer y el poder
son espejismos pasajeros
que esconden vacíos y soledades inconfesables.
La insatisfacción se convierte
en la auténtica dueña.
Lo más bello de la persona
resulta pasto de las llamas
de un fuego
que la misma persona encendió.
En cambio, lo que realmente vale
es lo más difícil de conseguir:
el amor,
la amistad,
la paz,
la felicidad.
¿Por dónde tratas de encontrarlas?

LOS QUE SIEMBRAN LA
ESPERANZA
Juanjo Elezkano

Gracias, Señor,
por aquéllos que, en tu Nombre,
siembran la esperanza en nuestro corazón.
Gracias, también,
por aquéllos que se comprometen valientemente
y suscitan en nosotros preguntas e inquietudes
y ganas de hacer lo mismo que ellos.
Danos, Señor,
motivos para esperar,
entereza para mantener nuestra Fe,
ilusión para soñar
y hacer posible un mundo nuevo,
humildad para valorar
los pequeños signos de tu Reino
y un amor que comprenda y acepte a los demás.
Danos también nuevos profetas
que nos ayuden a salir de nuestra instalación fácil
y nos animen a comprometernos
con la causa de los pobres.

LOS ÚLTIMOS Y LOS
PRIMEROS
Juanjo Elezkano

En la fila de las importancias
siempre hay unos que van a la cola.
Son los últimos y no son difíciles de clasificar:
pobres,
parados,
emigrantes,
deficientes,
toxicómanos,
alcohólicos.
Según palabras de Jesús:
De ellos es el Reino de los Cielos.
Las hemos repetido con frecuencia,
pero quizás nos falta aún asimilarlas.
El día en que las empecemos a asimilar
cambiará nuestra vida,
nuestra escala de valores.
Los más valientes se harán “uno de ellos”,
como Jesús.
Jesús sigue hablando.
Sus palabras siguen sonándonos
a salvación y felicidad.
pero quizás es el modo en que hemos aprendido
a calmar los gritos de nuestras incoherencias.
Sin acercarnos a esos últimos,
sin darles nuestro apoyo,
sin plantearnos
lo que hacemos y lo que tenemos que empezar a
hacer.
seguimos sin conectar de pleno
con la experiencia liberadora
del evangelio de Jesús.
¿Qué podríamos hacer?

MARÍA
Juanjo Elezkano

María, Madre sencilla,
mujer del pueblo,
que sabes escuchar y estar pendiente
cuando la gente quiere contarte algo,
escucha nuestra oración
en este día en que te recordamos.
No pretendemos
que nos liberes de nuestros problemas.
No deseamos olvidar
que la vida hay que vivirla
aunque haya momentos difíciles;
queremos estar preparados para todo.
Nos hace falta esa confianza,
esa Fe que tú tienes en Dios.
Nuestras fuerzas parecen desfallecer.
En el Evangelio, en la historia
te vemos siempre callada, humilde,
como si fueras cobarde ante la vida.
Pero es ahí, en tu sencillez,
donde está tu valor más importante
y a nosotros
nos cuesta mucho ser sencillos.
Sabemos que intercedes delante de Dios,
que tu palabra y tus consejos sí valen.
Intercede por nosotros
delante de nuestro Padre
y ayúdanos
a que nuestra vida dé buenos frutos.

ME CANSO, SEÑOR
Javier F. Chento

Me canso, Señor, de leer en los periódicos
los mil y un fracasos cotidianos,
las innumerables guerras, la
continua violencia,
el odio que se hace noticia.
Más líneas ocupa un sólo asesinato
que un millón de actos generosos.
Enfrentarse con el diario es como dar un repaso
a la lista de asignaturas pendientes
de esta Humanidad.
Y, francamente, no me gusta.
Me avergüenza que seamos así.
Ante el fracaso del ser humano,
ante mi propio fracaso como persona,
siento como si estuviese abandonado de Ti.
Muchas veces hubiese gritado:
“Señor, ¡manifiéstate!.
Guíanos, que vamos camino de la locura.”
Hasta he llegado a perder la esperanza
y desconfiado de tu mano paternal,
de tu promesa de liberación al hombre,
tu hijo cargado de cadenas.
¿No tengo paciencia, quizás?
Perdón, Señor, por mi falta de esperanza.
Quiero creerte y seguirte en esta tierra
que te ha olvidado y despreciado.
Dame ojos nuevos para leer la realidad
y en ella ver las semillas de tu Reino.
Invítame, Señor,
a trabajar más y a quejarme menos.
Invítame
a seguir la cruz y esperar la resurrección,
a plantar el arado en el surco
y cuidar de tu cosecha,
a transformar la vida desde el poder del amor,
a hacer fermentar la masa
con mi pobre levadura.
Si Tú no me ayudas, me voy a sentir sólo y débil,
como ahora,
y no seré capaz de hacer nada.
Gracias, Señor,
por ayudarme en mi camino.

ME HAS PERDONADO
Juanjo Elezkano

Señor,
gracias,
porque me has vuelto a decir:
“Hijo, tus pecados te son perdonados”,
porque me dices:
“Vete en paz”.
Señor,
me hace muy feliz
que hayas borrado “mi cuenta”
y que me vuelvas a dar ése ánimo
que tantas veces me falta.
Bendice mi vida, Señor,
llévame por tus senderos
y haz que mis pasos sean
ir tras el camino de Jesucristo,
que murió para perdonarme
y resucitó
para darme Esperanza.

ME VOY CON EL DÍA
Juanjo Elezkano

Va cayendo la tarde,
el sol no tiene fuerza ya.
Es tiempo de ofrecerte esta jornada, Señor,
en un profundo silencio de agradecimiento.
Se han ido muchas oportunidades
que mañana Tú me volverás a ofrecer.
Siento la pena de lo que no he podido hacer,
pero también
de muchas cosas estoy contento.
Gracias, Señor,
porque, al declinar el día,
tengo en quién descansar,
Alguien a quien darle gracias
y a quien pedir perdón con toda confianza.
Confórtame con este descanso,
para que mañana te sirva con más alegría
y que, al terminar de nuevo otra jornada,
en Ti, Señor,
ponga de nuevo toda mi vida.

MI CORAZÓN JOVEN
Javier F. Chento

Mi corazón joven te anhela
y los mil avatares del día
no me dejan ver tu rostro.
Yo me pierdo,
te pierdo,
no te reconozco.
Y al volverme a Ti
descubro cuán atrás me he quedado.
En el camino
gracias, Jesús,
porque Tú vuelves a por mí.

MÍRAME, SEÑOR
Juanjo Elezkano

Mírame, Señor.
Sabes cómo me llamo.
Ya sé que me conoces
mejor que nadie.
Yo te miro
pero me cuesta encontrarte
y muchas veces desfallezco
y me siento sin fuerzas,
como si a otros ayudaras
y a mí me dejaras solo.
Ya sé que estás cerca,
que te debo ver en el pobre,
en el desanimado,
en el que tiene dificultades
y no sabe cómo superarlas,
en el burlado,
en el solo,
en el parado,
en el drogadicto.
pero me cuesta verte en ellos.
Señor,
dirige tu mirada
hacia este pobre
para que, al recobrar mi aliento
y al sentir mi Fe más fuerte,
me vaya por ahí
y te proclame
y al menos algunos puedan decir:
“¡Es verdad!
Dios nos ayuda a verle
en cada hombre”.

MÍRANOS
Juanjo Elezkano

Míranos, Señor, como a tu pequeño rebaño.
Creemos saber el camino
pero nos perdemos una y otra vez,
hacemos “lo nuestro”, desoyendo tus consejos,
y luego caemos en la cuenta
de que andamos perdidos.
Nadie mejor que Tú, Señor, nos puede guiar.
Necesitamos caminar hacia la felicidad,
queremos ser libres, pero libres de verdad.
Acércate, ven a nuestro paso,
ten paciencia con nosotros
y danos un corazón dócil y sencillo
para que en tus palabras
encontremos la mejor guía para nuestra vida.

MIRAR SIEMPRE HACIA
ADELANTE
Juanjo Elezkano

Ayúdanos, Señor,
a mirar siempre hacia adelante,
a emprender el camino
convencidos de que no vamos solos,
de que Tú vas con nosotros.
Danos valor, mucho valor,
para afrontar nuestra vida de todos los días,
para ser testigos tuyos en este tiempo
y llevar el ánimo y la esperanza
a nuestros hermanos.
Abre nuestro corazón
a los problemas del mundo.
Haz que seamos capaces
de escuchar a los demás.
Danos una actitud de humildad
para servir con alegría cada día
sabiendo que, de esta manera,
vamos construyendo tu reino paso a paso.
Ayúdanos a gastar nuestra vida
por el proyecto que Jesús nos encargó.
No queremos defraudarte, Señor,
queremos que cuentes con nosotros.
Estamos seguros de tu apoyo.
Gracias por este tiempo vivido,
gracias por el silencio y por tu mensaje,
gracias porque Tú nos has unido de verdad,
gracias por haber estado aquí,
gracias por todo,
hasta por los detalles más sencillos.

MIS FRUTOS
Juanjo Elezkano

Mis frutos son pequeños, Señor,
Tú muy bien los conoces.
Me propongo muchas cosas
pero voy desfalleciendo.
Me ilusiono enseguida
pero, al poco tiempo, decaigo.
Sin embargo, Tú aún me esperas
y tengo la confianza
de que seguirás ahí,
siendo mi apoyo misterioso
y mi amigo en el silencio.
Confío en Ti
y quiero confiar siempre.

MI TIERRA PROMETIDA
ERES TÚ
Javier F. Chento

Jesús,
te quiero porque me entiendes,
porque te has acercado a mí
a mis cosas más cotidianas:
mis estudios,
mis juegos y aficiones,
mis amigos...
Has puesto tu mano en mi hombro
y me has dicho:
"¿Cómo te va hoy, amigo?"
Y sin necesidad de contestarte
ya mi vida era fiesta.
Sé que estás conmigo.
Gracias, Jesús.
Mi tierra prometida
eres tú.

MI VIDA EN INVENTARIO
Juanjo Elezkano

Quiero poner mi vida en inventario, Señor,
para no seguir engañándome,
para saber si, en realidad, tengo algo,
para conocer la verdad de lo que soy.
Te presento mi persona
adornada con todos los regalos
que Tú me diste al nacer
y esta vida que voy haciendo poco a poco,
en la que fluyen los sentimientos más bellos
y las ilusiones más increíbles.
Y me pongo ante Ti con mis def